El día que empezó la temporada de caza Krim se marchó durante un mes. En todo ese tiempo, su gemelo no dejó de pensar en él, y no pasó día sin que deseara su regreso. Tenían tantas cosas de que hablar. Al fin llegó cubierto de galardones y de pieles. Esa misma noche mantuvieron una conversación en el salón.
–Oh, Mirk, fue fantástico. Cuantas veces te he pedido que me acompañes y me has negado ese placer. Aún tengo la esperanza de que un día vendrás. Estuvimos en las montañas del norte y no dejé de encontrarme con nuevos animales a cada paso. Osos, conejos, jabalís, ciervos... Hasta un lobo encontramos ¡Fue un sueño! Sin embargo, tuvimos dificultades con un poblado de las cercanías. Que le robábamos la caza, decían. Tuvimos que marcharnos antes de lo previsto para evitar un conflicto. Todo fue culpa del Conde. Nos persuadió para que no fuésemos a nuestro terreno habitual de caza, el Bosque Enterrado. Dijo que alguna bestia inquietante rondaba por aquellas tierras, mas tengo la sensación que quería alejarnos de ese lugar para que no le robásemos la caza. Bien es sabido que el Conde vive a pocas millas.
–Extraña actitud la tuya, hermano. El Conde siempre fue generoso con nosotros, no deberías dudar de su palabra ¿Quién si no él organiza todas las partidas de caza, a las que tu disfrutas yendo? Y también es él el que más libros me ha prestado para continuar mis estudios. Es buen amigo de Padre y siendo así su historia debe ser cierta.
–Tienes razón, aunque sigo pensando que hay algo raro en su actitud. Tal vez sí que haya una bestia. Podría matarla ¡Me convertiría en un héroe!
–¿Cómo se te ocurren tales locuras? Si apenas te dejan ir a las partidas de caza por ser hijo del rey. Eres demasiado joven, no podrías derrotar ni a un jabato herido.
–¿Dudas acaso de mí? No será difícil montado sobre mi caballo, rápido como el viento. A lo sumo será un lobo o un oso aturdido. Mataré a la bestia y todos me admirarán ¡Me convertiré en un hombre! No se hable más, partiré de madrugada.
Krim se marchó a ensillar su caballo cuando oyó un ruido en las caballerizas. Era Mirk.
–Te acompañaré, no puedo permitirme que corras algún riesgo.
–Pero Mirk, si apenas sabes manejar la espada, podría ser peligroso para ti.
–Lo más importante en mi vida eres tú. Si por algún motivo no regresaras, me sentiría vacío y mi vida dejaría de tener sentido.
Partieron al amanecer. Tardaron tres días en llegar al Bosque Enterrado y otro para adentrarse en el coto de caza. Ya desde el principio supieron que algo iba mal, mas Krim no estaba dispuesto a rendirse. Encontraron huellas de una bestia que no se asemejaba a nada que hubieran visto antes. Todo estaba demasiado silencioso y no encontraron nin
gún animal. El tercer día de búsqueda ocurrió algo aún más extraño. Los caballos huyeron. Los estaban buscando cuando dieron con un claro donde había una cabaña. Esperanzados llamaron a la puerta y esperaron. Salió un viejecito sin dientes y con una barba blanca tan larga como la de un sabio o un druida. Le explicaron su situación.–No me extraña que hayan huido –contestó el anciano –. Hoy es luna llena, un mal día, sí. Muy mal día...
–¿Sería tan amable de explicarnos a qué se refiere?
-¿Es que no me has oído, muchacho? Luna llena. En total he reunido más de diez conejos y otras piezas de caza. Espero que sean suficiente para este mes.
Costó sacarle toda la información al anciano. Al final descubrieron que la bestia sólo aparecía los días de luna llena y que te perdonaba la vida si le concedías una pieza de caza a cambio.
–Será mejor que nos pongamos en marcha.
Pasaron el resto de la tarde buscando una pieza de caza. Nada hallaron. Oscurecía y la tensión afloró en los dos hermanos.
–Quizá deberíamos tratar de huir del bosque –propuso Mirk, al que le escalofriaba la oscuridad.
Se pusieron en marcha enseguida. Cada vez estaba más y más oscuro, y ya no veían el camino por donde pisaban. Krim se tropezó con una raíz y calló. Gritó tan fuerte que a ninguno de los dos le cupo la duda de que la bestia los había escuchado. Su hermano intentó levantarlo, pero no podía andar. Se había torcido el tobillo. Escucharon un aullido en la distancia. En ese momento una sombra cruzó los ojos de los dos muchachos. Su conexión se había roto. Ya no eran hermanos, sino dos desconocidos que luchaban por sobrevivir. Krim pensó “No es justo que siendo yo el más valeroso de los dos y el único que podría combatir a la bestia sea el que vaya a morir por no poder ponerme en pie” y Mirk pensó “No sería justo que sobreviviera Krim. Él fue el que nos empujó a todo esto, además es el único hijo del que Padre podría prescindir. No tiene la sabiduría necesaria para ser rey y se pasaría todo el día en fiestas. Yo tengo que sobrevivir, él se ha tropezado, es una señal del destino".
–Adiós, hermano. Ojalá te hubiese convencido para que no vinieras.
Mirk se alejó. En ese momento Krim cogió una enorme piedra y se la estrelló en la cabeza.
–Te equivocas. Soy yo el que me despido de ti.
En un momento de peligro no des nunca la es nunca la espalda a un amigo. El miedo a la muerte o el instinto de supervivencia puede ser más grande que el amor.

Muy buena la blognovela, lo has dejado en un punto muy interesante!
ResponderEliminarEn Mientras Lees tenemos una sección especial para historias posteadas en blogs como esta, si te interesa promoción, puedes contar con nosotros! :)
Te seguimos el blog (somos los primeros!!!!!!)
Un besazo!!
Holaaa ^^ (soy Serena)
ResponderEliminarPues na, ¡bienvenida al mundo de los blogs!
He leído los dos cuentos; están muy bien escritos, y molan =D el que más me ha impactado ha sido este, el 2º... no me esperaba ese final xDD.